ECPRYM

Resumen del proyecto

Esta es la versión para lectura y consulta. El portal completo, con el recorrido narrado, las visualizaciones y el glosario interactivo, está en ecprym.org.

RESUMEN

Título Propuesto: Diseño y Verificación Termodinámica de un Ecosistema Industrial Circular Integral: El Modelo ECPRYM y su Aplicación en Entornos Áridos.

Resumen: ECPRYM —Ecosistema de Producción Responsable y Matemáticas— es una propuesta para repensar y replantear el sistema de producción desde la física y las matemáticas. El sistema vigente es lineal: extrae recursos, los transforma y devuelve residuos, como si la biosfera fuera a la vez una despensa y un vertedero sin fondo. Frente a él, y frente a las implementaciones fragmentadas de la economía circular, ECPRYM parte de las leyes que ningún sistema productivo puede saltarse —la conservación de la masa y de la energía, y el segundo principio de la termodinámica— y de las matemáticas que permiten diseñar dentro de ellas: balances de materia, energía y entropía, redes de procesos y teoría del control.

Sobre esa base plantea una hipótesis de trabajo: un sistema de producción puede diseñarse para que el residuo de cada proceso sea el recurso de otro, de modo que el conjunto cierre sus ciclos y sólo necesite del exterior, en lo esencial, sol y viento, agua de mar, capital y trabajo. Es el criterio de cierre metabólico, y su formalización matemática es la Hipótesis de Factibilidad ECPRYM, que fija las condiciones de frontera termodinámica para la autosuficiencia energética y el cierre de los ciclos de materia. Se presenta como hipótesis y no como teorema porque tiene que ponerse a prueba con un sistema concreto. Se introduce, asimismo, el Índice Global de Circularidad Industrial (ICIG) como una nueva métrica penalizada para evaluar la sostenibilidad real de sistemas complejos; sus pesos y umbrales son decisiones de diseño, y su valor para el caso, con sus siete subíndices, está por calcular.

La hipótesis se pone a prueba con el estudio de diseño de un sistema de simbiosis agroindustrial en Lüderitz (Namibia), un emplazamiento elegido por su dificultad —casi sin lluvia, sin agua dulce ni suelo fértil—, que integra tecnologías maduras: desalación, energías renovables, agroindustria y acuicultura. No es una planta construida, sino el banco de pruebas de la propuesta. La propuesta tiene, además, un fundamento didáctico: ECPRYM es un demostrador conceptual abierto, pensado para que cualquier lector entienda el razonamiento y no sólo el especialista, y por eso explica cada idea en lenguaje llano y con su formulación matemática. La aplicación es una verificación de consistencia interna: comprueba que las cuentas cuadran, es decir, que los balances de masa, energía y caja cierran y que cada cifra remite a su celda del modelo. Según el modelo, esa integración libera de los combustibles fósiles la producción de agua y de productos químicos y convierte en intercambios internos flujos que un sistema convencional compra o vierte; cuánto reduce el consumo de recursos vírgenes en su conjunto —el clúster extrae caliza y arena de su cantera— es algo que el modelo aún no mide. Verificar no es validar: lo validaría el contraste con observaciones independientes —datos de plantas desaladoras de agua de mar en operación, series meteorológicas de Lüderitz, rendimientos agrícolas publicados y, en último término, un piloto—, y ese contraste está pendiente.

Los resultados del modelo cuantifican esa integración. El balance neto de carbono en régimen es de −25.123,56 tCO₂e/año. La salmuera de la desalación se valoriza íntegramente, con vertido nulo. La red eléctrica, sin baterías electroquímicas, mantiene una constante de inercia de 4,58 s con condensadores síncronos, y el agua elevada funciona como batería virtual de 9.428 MWh. El 58,0 % de la inversión devengada en el horizonte —2.671,05 de los 2.824,88 MUSD— se paga con caja propia, en una cascada que cancela la deuda en el Año 21 con un DSCR mínimo de 1,33. La dependencia de insumos externos es baja, lo que protege al sistema de la volatilidad de los mercados de energía y materias primas.

Ese DSCR mínimo de 1,33 —las veces que la caja de cada año cubre la deuda que vence en él— descansa en la regla de caja que gobierna el despliegue: la inversión sólo se ejecuta cuando la caja la sostiene, y lo que no cabe se aplaza. Las pruebas de estrés del Apéndice 17 muestran por qué importa. Con el calendario de obra rígido, un resultado bruto de explotación (EBITDA) un 15 % menor, una inversión (CAPEX) un 15 % mayor, ambos a la vez o un retraso de cuatro trimestres en los ingresos hunden el DSCR anual mínimo hasta valores entre 0,06 y 0,23: la caja no alcanza ni la cuarta parte de lo que vence. Con la regla de caja, los choques de EBITDA y de CAPEX se absorben aplazando obra, a cambio de llegar más tarde al régimen y con una cobertura de 1,06 a 1,19, en el entorno o por debajo del umbral de 1,20 que bloquea los dividendos; el retraso de ingresos lo cubren la cláusula de reprogramación del contrato de financiación y una línea de liquidez de reserva. La viabilidad financiera depende, por tanto, de la flexibilidad del calendario: el plan de obra es un techo, no una obligación.

Sobre cómo leer las cifras. Los decimales de este resumen sirven para la trazabilidad —permiten encontrar cada valor en su celda del modelo— y no expresan la precisión de una medida. En fase conceptual, una estimación de coste de clase 5 según AACE International (2020) puede desviarse entre un −20 % y un −50 % a la baja y entre un +30 % y un +100 % al alza: los 2.824,88 MUSD de inversión se leen como la referencia de un intervalo amplio y asimétrico, que se aleja más hacia arriba que hacia abajo.

Qué es, y qué no es, este documento. Es un estudio de prefactibilidad conceptual: define la arquitectura del clúster, cierra sus balances y calcula su caja con un modelo trazable. No es ingeniería de detalle ni un resultado contrastado con datos de campo, y todavía no ha pasado por una revisión externa por pares; el paso siguiente natural es someterlo a revisores independientes y fijar una versión de referencia citable. Decirlo no resta valor al trabajo: permite leer cada resultado con el grado de certeza que de verdad tiene.

El paradigma industrial vigente desde la Primera Revolución Industrial se ha basado en un modelo lineal de "extracción-producción-desecho". Este modelo asume erróneamente que la biosfera es una fuente infinita de recursos (inputs) y un sumidero infinito de residuos (outputs). Sin embargo, en el siglo XXI, las evidencias científicas sobre el cambio climático antropogénico y el agotamiento de recursos críticos demuestran que este enfoque es termodinámicamente insostenible.

La literatura actual sobre sostenibilidad suele centrarse en la optimización de procesos aislados (eficiencia energética en una planta, reciclaje en otra). No obstante, la termodinámica nos enseña que optimizar las partes no necesariamente optimiza el todo. Existe, por tanto, una necesidad urgente de investigar arquitecturas sistémicas donde los residuos de un proceso se conviertan, por diseño y no por accidente, en el alimento de otro.

El problema central que aborda este estudio es la inviabilidad termodinámica y económica a largo plazo de los parques industriales aislados.

Actualmente, no existe un marco formal unificado que permita diseñar a priori un complejo industrial que sea simultáneamente:

  1. Abastecido de energía y agua por sus propias fuentes, con la red externa como respaldo nocturno acotado.
  1. De residuo cero (Zero Waste) por diseño: sin vertido, y con lo que no se reincorpora inertizado y confinado con destino declarado.
  1. Económicamente viable con financiación concesional en su despliegue y sin subsidios de explotación.

La pregunta de investigación es: ¿Es posible definir un conjunto de ecuaciones de estado y condiciones de diseño que permitan evaluar, antes de construirlo, si un ecosistema industrial de ciclos cerrados es viable, regenerativo y rentable?

La hipótesis principal de la investigación sostiene que:

"La integración vectorial de flujos de materia y energía bajo un modelo de simbiosis industrial estricta (ECPRYM) permite al sistema, abierto al sol y al mar, mantener su orden interno exportando entropía al entorno, y producir sus insumos críticos (agua y energía) a un coste nivelado que su propia caja sostiene, lo cual desacopla el crecimiento económico del consumo de recursos naturales vírgenes."

En lenguaje llano. Ningún sistema aislado ordena su interior por sí solo. Un sistema abierto, como una célula, un bosque o un clúster industrial, se mantiene organizado porque recibe energía de alta calidad y devuelve al entorno calor degradado, es decir, exporta entropía; aquí la fuente es sobre todo el sol, directamente en los paneles e indirectamente en el viento y en la biomasa del digestor. Tampoco el agua o la energía se vuelven gratuitas: en una instalación intensiva en capital, producir un metro cúbico o un kilovatio hora más cuesta muy poco, pero lo que decide si el sistema se sostiene es el coste nivelado, que reparte la inversión y la operación entre toda la producción de su vida útil. Para poder ponerla a prueba, la hipótesis se descompone en cuatro proposiciones contrastables, cada una con su métrica y su umbral.

Cierre de materia. Métrica: tasa de circularidad material, masa de residuos reincorporados sobre masa total de residuos generados, y tasa de vertido de salmuera. Umbral: circularidad no inferior a 0,95 en régimen, con la fracción restante inertizada y confinada con destino declarado, y vertido nulo de los 35,69 Mm³/año de salmuera de rechazo.

Agua y energía propias, con aportes externos acotados. Métrica: energía importada por el enlace, hora a hora, saldo eléctrico anual y déficit de agua. Umbral: importación nula en las noches ordinarias, en las que el viento nocturno no baja del 20 % de la potencia eólica; saldo anual exportador; y déficit de agua nulo, también en la ola de calor de diseño.

Coste nivelado sostenido por la propia caja. Con financiación concesional en el despliegue y sin subsidios de explotación, los ingresos del clúster pagan su inversión y su operación. Métrica: DSCR de doce meses y año en que se anula la deuda. Umbral: DSCR no inferior a 1,20, el valor por debajo del cual se bloquean los dividendos, y deuda nula dentro del horizonte del modelo. El coste nivelado por metro cúbico o por kilovatio hora no se expresa todavía por separado; la caja lo contrasta en conjunto: si los ingresos atienden la deuda con margen, la cancelan y además remuneran el capital promotor —con una TIR del accionista del 7,05 %, valor terminal incluido—, pagan la inversión además de la operación.

Balance de carbono negativo. Métrica: balance neto de carbono del perímetro en régimen, en tCO₂e/año. Umbral: negativo, es decir, remociones durables superiores a las emisiones propias.

Según el modelo, el caso base de Lüderitz alcanza los umbrales de vertido, de agua y energía —éste en los días simulados—, de caja y de carbono. La circularidad de 0,95 es todavía un objetivo de diseño: el balance de materiales declara el destino de cada corriente, pero el modelo aún no calcula la tasa masa a masa. Comprobar que la realidad también alcanza los umbrales es la tarea de la validación.

Objetivos de la Investigación OBJETIVO GENERAL Diseñar y modelar el ECPRYM (Ecosistema de Producción Responsable y Matemáticas) y verificar su consistencia interna, como propuesta de estándar replicable para el desarrollo industrial sostenible en zonas áridas o de estrés hídrico; su replicabilidad es una conjetura que otros emplazamientos habrán de poner a prueba.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  1. Formalización Matemática: Desarrollar la Hipótesis de Factibilidad ECPRYM y las ecuaciones de balance de masa y energía que gobiernan el sistema (Desarrollado en el Capítulo 3).
  1. Desarrollo de Métricas: Crear el Índice Global de Circularidad Industrial (ICIG) para cuantificar la eficiencia sistémica más allá de los indicadores económicos tradicionales.
  1. Aplicación al caso Lüderitz: Llevar el modelo teórico a un emplazamiento real en Namibia, integrando desalación, energía fotovoltaica/eólica y producción de alimentos, para verificar que, según el modelo, los ciclos cerrados son técnicamente coherentes, y dejar definido el contraste con datos independientes que los validaría.
  1. Análisis de Antifragilidad: Evaluar la resiliencia del modelo frente a perturbaciones externas (shocks de precios, cambio climático) mediante pruebas de estrés deterministas —choques de valor fijo, aislados o combinados—, a las que ha de seguir un análisis probabilístico que propague la incertidumbre de los parámetros más influyentes; la comparación con modelos lineales es, por ahora, estructural.

Fundamento teórico y normativa de respaldo